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Existe un ciclo con el que vives pero no te das cuenta. Un ritmo de la vida utilizado hace miles de años, pero nunca del todo olvidado.

Hubo un tiempo donde la gente seguía los ritmos marcados por las lunas y las estaciones. A esa gente muchos los llamaron bárbaros o paganos, camuflando sus creencias e integrándolas en ritos de cultos que luego se convirtieron en religiones generalizadas.

Por suerte esta forma de vivir no ha desaparecido del todo, preservándose en tierras lejanas como la celta.

Te estoy hablando de la rueda del año y quiero contarte hasta qué punto, religiones como la cristiana tomaron sus costumbres y festividades más importantes y cómo tu vida sigue el ciclo de esta rueda.

 

Qué es la rueda del año

La rueda del año es un ciclo anual que sigue las estaciones, compuesto por ocho festividades principales llamadas sabbats y que aún hoy se celebran en muchas partes del mundo, integradas en festividades religiosas o ligadas a tradiciones agrícolas. De hecho, los paganos (porque el paganismo podría decirse que es una religión que aún se practica) siguen celebrando dichas festividades. Del paganismo te hablaré más adelante porque es un tema fascinante…

Pero volvamos a los sabbats de la rueda del año. ¿Alguna vez te has preguntado por qué Navidad y, por lo tanto, el nacimiento de Jesús, se celebra el 25 de diciembre? ¿Tienes curiosidad por entender la tradición de encender hogueras la noche de San Juan? ¿Sabes por qué la noche de todos los santos es Halloween en otras partes del mundo y por qué se honran a los difuntos y se venera la muerte esos días? ¿Sabes cuál es el origen real de la Pascua y por qué se celebra en primavera?

Sin embargo, hoy te hablaré sólo del Samhain puesto que es la festividad que ahora nos coge más cerca y, más adelante, te iré hablando de los otros sabbats.

 

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La rueda del año comienza con Samhain que cae sobre el 31 de octubre, el último día del calendario celta y es de hecho una festividad pagana. En esta época, los campos están ya despojados de sus cosechas y la tierra está desnuda. El cielo se torna gris y el frío regresa poco a poco pero sin demora. Es la época del año donde la tierra muere, habiendo ya entregado todos sus frutos, empieza su hibernación y los árboles empiezan a perder sus hojas.

De hecho Samhain significa “Summer end” o final del verano. Se celebraba con fogatas para celebrar las última cosechas y el final del año, mientras la gente se prepara para el largo y duro invierno.

En el Samhain se celebra en realidad el ciclo de la vida, de la muerte y el renacimiento. Para los paganos es el momento de reconectar con nuestros ancestros, de honrar a los difuntos.

Y (¡oh coincidencia!) el día de todos los santos según la religión cristiana cae precisamente un día después, el 1 de noviembre…. mira tu por donde, qué casualidad…  Así que tú y la cultura occidental en la que vives, aunque no lo sepas, sigue de hecho la rueda del año y sus festividades. Pero la cosa no termina aquí.

Mientras que en países como España o México se celebra con su propio folclore el día de los muertos, en países de tradición anglosajona lo llaman Halloween y vacían calabazas en la que  meten velas dentro y se disfrazan. ¿Por qué?

 

El verdadero origen de Halloween

Estados Unidos es un país de origen y tradición protestante y luterana, cuyos orígenes se remontan a la época de los colonos, gente que en realidad escapaba de algo si te lo paras a pensar. Sino, ¿quién sería el loco de adentrarse a una tierra totalmente virgen y desconocida, sin caminos y sin mapas, dejando atrás una cultura al menos conocida? ¿Quienes eran esas gentes que arriesgaban sus vidas y la de sus hijos, exponiéndose a peligros y a una vida durísima? ¿Quién era esa gente?

De hecho, la palabra Halloween deriva de “Hallows Eve”, la noche previa a todos los santos, (que no deja de ser una festividad creada por los cristianos para convertir a los paganos o una forma de integrar en la propia religión algo que ya existía.)

Se trata de hecho de una festividad aún celebrada por druidas, celtas y neopaganos y se remonta a hace más de dos mil años.

Los celtas creían que las almas y espíritus de las personas deambulaban por las calles por la noche. Como se creían que no todas las almas eran buenas, dar regalos y dulces era una manera de tenerlos contentos y asegurarse que el siguiente año sería abundante y benévolo.

Tradicionalmente en la Europa central se vaciaban unos grande rábanos donde se metían velas, de esta forma se les indicaba el camino a seguir a la almas que deambulaban. Sin embargo, estos rábanos no se encontraban en el nuevo continente donde sí crecían fácilmente las calabazas, por lo que los nuevos habitantes de esas tierras lo hacían con calabazas.

Samhain es conocida también por ser la noche de las brujas, mujeres sabias, sacerdotisas y chamanas. Mujeres poderosas que la historia se ha empeñado en demonizar pero que en realidad eran portadoras de conocimiento y habilidades curativas, tanto para el cuerpo como para el alma. Vamos, las antiguas médicos y psicólogas.

Samhain cae entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno y es una de las festividades más importantes puesto que inaugura el invierno, donde se honran los ancestros y se celebra la reencarnación o renacimiento de la naturaleza.

 

¿Qué puedes hacer para celebrar el Samhain?

Da un paseo meditativo por la naturaleza. Aprovecha para ver los últimos días del increíble espectáculo de colores que nos ofrecen los bosques.

Crea un pequeño altar que honre a este ciclo. Puede ser en una pequeña mesa o un estante (como quien monta un belén en Navidad… ¡que no deja de ser un altar!) Llénalo de cosas que conecten contigo y con el concepto de fin de ciclo, muerte y renacimiento. Pueden ser cosas como hojas secas anaranjadas, piedras que hayas encontrado, ramas, fotos de seres queridos que ya no estén o ilustraciones alegóricas, velas, lo que tú quieras.

Enciende una vela para honrar a todos los seres queridos que han fallecido y que ya no están en un plano físico contigo. Piensa en ellos, llámalos o invócalos. Recuérdalos y háblales y si quieres, aprovecha para pedirles su protección y guía. Despídete de ellos al terminar, dándoles las gracias.

Prepara una cena Samhain y come alimentos típicos de esta época del año: boniato, castañas, calabaza, panellets, etc. Pon una porción pequeña para tus difuntos como si estuvieran sentados contigo. Lo que estás haciendo es honrar su memoria y, aunque ahora leas esto y pienses “voy a parecer una loca haciendo esto”, en realidad te sentirás muy conectada y enraizada.

Reflexiona sobre tu vida en el último año. Revisa tus diarios, mira qué es lo que has vivido y cómo has crecido en los últimos meses.

Renueva. Tira cosas que ya no te sirvan o, si puedes hacerlo, quémalas en una hoguera.

Tradicionalmente es también el momento de prepararte para el invierno, secar hierbas, hacer conservas y abastecer tu hogar.

 

Quizás todo esto te parezca exagerado (sobre todo si vives en el Mediterráneo donde los otoños son muy agradables y moderados), pero si has vivido alguna vez en un clima más continental o en el centro o norte de Europa, sabrás y entenderás cómo en esta época realmente la tierra muere y deja de producir, los árboles se despojan y entran en un profundo letargo y las nieblas lo cubren todo. Es un época que invita a la introspección y conexión con uno mismo con lo metafísico. Se trata de vivir con los ciclos.

 

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