IntuiciónBuscamos respuestas, ansiosos de certeza. Que alguien nos diga qué hacer, qué decidir. Consultamos horóscopos, tarots, chamanes y psicólogos porque en realidad buscamos acertar.

 

La incerteza nos produce ansiedad y en una sociedad tan ávida al control, tan meritocrática, tan acostumbrada a jugar a ser Diós, donde nos convencen de que siempre hay un final feliz, nos cuesta aceptar, recibir e integrar el no saber si todo irá bien, qué sucederá o el azar de los acontecimientos.

 

¿Pero sabes qué ocurre? Que en realidad ya tenemos todas las respuestas que buscamos. La vida nos chiva constantemente el camino, sólo que vivimos tan desconectados que no escuchamos. Y es que la intuición es de hecho nuestro GPS, aquella parte de nosotros conectados a una energía superior, creadora y protectora.

 

Tu intuición es a lo que realmente quieres acudir para saber qué decisión tomar, qué viene a continuación.

 

A medida que vamos creciendo y haciéndonos mayores vamos silenciando esa voz interna y sabia. Son años de falta de uso, por eso es normal que al principio te cueste escuchar de nuevo la voz de tu ser esencial. Así que comparto las herramienta que yo uso a las que acudo habitualmente, no solo en momentos de crisis, sino en mi día a día. ¿Y sabes qué? Cuánto más practico, más alto oigo mi intuición.

 

Medita

La meditación existe en este planeta desde hace milenios, en todas las culturas y religiones. Existen muchos tipos de meditación. La hay, por ejemplo, en silencio, prestando atención a la respiración o al entorno. A mí me gusta combinar visualizaciones guiadas así como una meditación que yo llamo onírica y que me inventé.

 

La meditación te arraiga y da estabilidad, sienta las bases para el resto del día. Y no creas que no tienes tiempo. De hecho, cuanto más estresante es el momento en el que me encuentro, más practico y protejo este hábito. Una vez salgo por la puerta o enciendo el ordenador, la vorágine del día y los fuegos que apagar me atrapan. Pero si empiezo la jornada con 5 simples minutos de meditación, tengo menos ansiedad y estrés. Así que una vez que he desayunado, me siento en mi rincón de meditación, enciendo una vela, quemo incienso o palo santo, me siento en mi almohada de meditación y empiezo.

 

Hay días que sigo meditaciones guiadas, otros que planteo una pregunta o situación y espero a ver qué veo. Literalmente. Tras respirar profundamente y visualizar una luz blanca saliendo por la base de mi columna que llega hasta el núcleo de la tierra y que me ancla, dejo suelta la mente para ver qué sale. Es como entrar expresamente a esa fase previa a dormirte completamente o a esos segundos en los que te estás despertando pero que aún no lo estás del todo aunque sabes que ya no estás dormido (adoro esos segundos). Y es que es esa fase donde el inconsciente se expresa, dándote todas las respuestas, porque éstas están dentro de ti.

 

Escritura automática

La escritura automática es fascinante. Toma su tiempo pero es como un canal abierto a tu ser superior, a la Vida, Diós, Universo o como prefieras llamarle. No es como escribir un diario. Yo tengo una libreta aparte sólo para escritura automática. Ahí anoto preguntas y espero a ver qué sale de mi mano. Y lo que más me gusta y sorprende es que yo conecto con una parte de mi superor, protectora, sabia, que me dice lo que debo saber aunque a veces no es lo que quiera oír. Una parte de mí amorosa y protectora que sabe lo que me conviene y me va guiando.

 

Escucha tus entrañas

El cuerpo es también el canal a través del cual te habla tu intuición. ¿Y sabes qué es lo mejor? Que el cuerpo responde y además de forma binaria. El mensaje que da es Sí o No. Nada más. No se complica ni argumenta. Es sí o no. Sí a esa persona, no a ese trabajo o cliente, sí a ese piso, no a esa calle, sí a esa comida, no a ese proyecto. Pero qué ocurre, que nuestra lógica (que es sólo una forma de inteligencia más al igual que el cuerpo) se mete por el camino y empieza a argumentar. Y es que lo que te dice el cuerpo puede ir en contra a lo que te dice la lógica pero en el 100% de las veces acierta.

 

Si llevas demasiado tiempo sin prestar atención a las señales de tu cuerpo, comienza haciendo un simple ejercicio donde recuerdas un muy mal momento en tu vida. Vívelo de nueva como si estuvieras ahí, vuelve a sentír las sensaciones y sentimientos. ¿Qué sientes en tu cuerpo? Quizás tengas unas presión en el estómago, sientas como te cae el corazón al suelo o que la energía se te escapa por el vientre y quedas totalmente amedrentado y apagado. Luego haz el mismo ejercicio recordando un muy buen momento en tu vida como el nacimiento de tu hijo o cuando te enamoraste por primera vez como una adolescente. ¿Qué sientes? Quizas sea expansión en el pecho, luz, ligereza en todo tu cuerpo. Pues ahí lo tienes. Esas son las dos señales que manda tu cuerpo ante todo. Sólo tienes que coger el hábito de escuchar y, lo más importante, hacerle caso aunque parezca una locura. Al final sólo podemos tener la vida que deseamos si somos fieles a nosotros mismos.

 

Reconectar con tu intuición es un hábito que hay que entrenar. Es normal que te cueste, piensa en la de años que hace que la ignoras. Así que no seas dura contigo misma. Háblate y trátate con amor y compasión. Empieza poco a poco. Incorporar un nuevo hábito toma entre uno y dos meses hasta que sale con normalidad.

 

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